Nada
Hoy no tengo nada para ti.
Es decir, aparte de mí.
Hoy no creo que pueda nada decir,
más allá de lo que otro domingo decidí.
Sólo me quedan flashazos,
tú prendida de mi brazo,
yo tontín prendado de tus abrazos,
así que la razón de esto a saber no alcanzo,
de por qué te sigo recordando,
de por qué la llama no se va apagando,
de por qué tu risa sigue alimentando
el que pueda seguirte amando.
Lejos queda aquello ya,
pero aún cerca queda,
en comparación a lo que vendrá.
Nada que decir, te amo, y ya.